Por qué necesitamos el derecho al voto en la constitución
Por Jeff Milchen
8 de agosto del 2005
Mientras que miles de defensores de los derechos civiles celebraban el fin de semana pasado el 40º aniversario del Acta de Derechos del Votante (VRA, en inglés), los medios de prensa hablaban de la importancia de esa acta para proteger los derechos políticos de las minorías. Pero la mayoría de esas historias perpetuaban la peligrosa ilusión de creer que el derecho al voto está garantizado por la 15º Enmienda de la constitución de Estados Unidos.
El problema es que la Corte Suprema no lo ve de esa manera.
En un caso del año 2000, Alexander contra Mineta, la Corte decidió que unos 600.000 residentes de Washington D.C. (la mayoría afroamericanos) no tenían recursos legales para cambiar su falta de representación en el Congreso (el representante de Washington D.C. tiene voz pero no voto). La Corte reafirmó la interpretación de un corte de distrito en el sentido que la Constitución "no protege el derecho de todos los ciudadanos a votar, sino sólo el derecho de los ciudadanos calificados". Y la legislatura de cada estado decide quién está "calificado".
Por eso, el votar no es un derecho, sino un privilegio que se otorga o se quita a discreción del gobierno local o estatal.
Es verdad que nuestra Constitución expresamente prohibe discriminar, en cuanto al derecho al voto, sobre la base de raza, sexo o edad mínima, de acuerdo a lo establecido en las enmiendas 15, 19 y 26. Pero sin la protección legal, estas enmiendas son como una casa sin cimientos. Los gobiernos estatales y locales pueden quitarles el derecho a voto a un persona o a un grupo de personas. Y si pueden probar que no hubo discriminación, entonces es legal.
Los residentes de Washington D.C. no son el único caso. Sin un derecho claro al voto, muchos estadounidenses se quedan con frecuencia sin votar, o sin tener un expresión política, y carecen de los recursos legales para corregir la situación.
Poco después de dar a conocer el fallo en el caso de Alexander, la misma Corte votó 5 a 4 en el caso de Bush contra Gore y negó el recuento de los votos de Florida, diciendo que "el ciudadano, a nivel personal, no tiene el derecho constitucional a votar por electores presidenciales". Decenas de miles de residentes de Florida que erróneamente habían sido borrados de los padrones electorales tampoco pudieron votar, debido a la decisión de los funcionarios estatales republicanos, quienes argumentaron que no se podía correr el riesgo de que votasen criminales.
El fallo de Bush contra Gore significó que los legisladores de Florida podrían haber dejado de lado el voto popular y haber elegido ellos a los electores presidenciales.
La falta del derecho al voto debilita los argumentos legales para desafiar las estructuras antidemocráticas que reiteradamente impiden a los ciudadanos de varios estados elegir a candidatos que no sea ni republicanos ni demócratas. En Georgia, por ejemplo, se ha institucionalizado el sistema estrictamente bipartidista, sin posibilidad de competencia, ya que se pide a los candidatos independientes que reúnan las firmas de un cinco por ciento del padrón electoral, algo que no se ha logrado en los últimos 40 años.
Aún peor, en Georgia y en Indiana recientemente se aprobaron leyes que exigen que uno presente documentos de identidad válidos y con fotografía para votar, a pesar de que no hay evidencia de que alguien se hace pasar por otra persona para votar. La ley de Georgia tiene que ser aprobada por el Departamento de Justicia, según lo estipula la VRA (que termina en el 2007, si no la renueva el Congreso). La VRA dice que aquellas jurisdicciones "con una historia de discriminación" deben someter sus leyes electorales al Departamento de Justicia para ser aprobadas.
Si estas leyes entran en vigor, un número desproporcionado de minorías, personas pobres y ancianos que no tienen identificación válida no podrán votar. Y eso es exactamente lo que la VRA quería impedir. Pero mientras se considere que el voto es un privilegio otorgado por los estados, en vez de ser un derecho, leyes como las de Georgia se mantendrán.
En Estados Unidos se habla de "dispersar la democracia" por el mundo. Pero Estados Unidos es una de las 11 naciones, entre las 120 democracias del planeta, que no garantiza el derecho al voto en su constitución.
Aunque muchos constuticionalistas rechazan el razonamiento de la Corte Suprema al negar el derecho al voto, de nada sirve acusar a los miembros de la Corte Suprema de haberse equivocado. Llegó la hora de empezar a compartir nuestro propio mensaje y promover una enmienda de la Constitución para transformar el derecho al voto de mito en realidad.
Jeff Milchen es el director de ReclaimDemocracy.org, una organización que trabaja para revitalizar la democracia en Estados Unidos y restaurar la autoridad de los ciudadanos por sobre las corporaciones.
Traducido por Francisco Miraval de Project Vision 21Bilingual News and Information Services: newsandservices.com
Recursos (en inglés)
- House Joint Resolution 28, to add a federal right to vote to the U.S. Constitution, was introduced by U.S. Representative Jesse Jackson Jr. (D-Illinois) in March 2005 and has 58 co-sponsors as of August (list of sponsors).
- Endorse the Right to Vote Amendment
- A slightly older version of this article is available in Spanish: El derecho a votar.
- Constitutional law professor Jamin Raskin writes in greater depth on the issue in Human Rights Magazine here.
- So what is the Voting Rights Act?


