Un intercambio falso:
seguridad por libertad
Por Jeff Milchen
Cuando el Congreso de EEUU reaccionó a los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001 y aprobó el Acta Patriótica pocas semanas después, muchos congresistas aceptaron apoyar la medida porque las expansiones más notorias del poder del gobierno eran solamente temporales. Esas cláusulas terminarán en el 2005, pero la administración del Presidente Bush no sólo quieren que sean permanentes (sin medir su efectividad o consecuencias) son que quiere expandir los poderes policiales del estado.
Inevitablemente esto provocará un renovado debate sobre "tener el balance adecuado" entre libertad y seguridad. Pero para que esa discusión tenga sentido, debemos analizar la premisa tácita, la que afirma que nuestra libertad permitió que ocurriesen los crímenes del 11 de septiembre y que nuestra libertad impide prevenir el terrorismo.
Esta premisa, que se encuentra en la base tanto del Acta Patriótica como en borrador del Acta de Mejoramiento de la Seguridad Interna (conocida popularmente como Acta Patriótica 2), simplemente no resiste el menor escrutinio. No hay ninguna evidencia creíble que legalizar más tecnología invasora y darle más poder a las fuerzas de seguridad para que puedan arrestar, detener y espiar a los ciudadanos mejoras la seguridad.
Por el contrario, la historia sugiere que cuando se le permite a las fuerzas de seguridad espiar a los ciudadanos por sus ideas políticas, y allanar sus propiedades sin que la justicia haya revisado la evidencia, lo único que se logra es malgastar recursos. Las operaciones de contrainteligencia del FBI en las décadas de 1960 y 1970, incluyendo el reporte de la Comisión Church, desmuestran muy bien esta tendencia. Dirigentes civiles como el Dr. Martin Luther King Jr. y César Chávez fueron objeto de incontables investigaciones por parte de agentes federales que produjeron montañas de documentos, pero ninguna evidencia de actividades peligrosas.
En vez de ver las diferencias y la oposición políticas - el tema principal del FBI hasta hoy en día - como una señal de peligro, se las debería reconocer como la válvula de seguridad que mejora la estabilidad. Cuando existen oportunidades para crear cambios pacíficos, la gente por lo general usa menos violencia. Nuestro alto nivel de libertad política contribuye a que haya poco terrorismo en Estados Unidos en comparación con otras democracias liberales.
Además, los terroristas más peligrosos tienden a mantenerse fuera de la vista, en vez de estar en público pidiendo cambios sociales. Los atacantes del 11 de septiembre, por ejemplo, casi no tenían participación política o religiosa. Las agencias de seguridad gubernamentales ya tenían evidencia que tendría que haber llevado a investigar a algunos de los atacantes, pero la evidencia más importante aparentemente se perdió en la sobrecarga de información.
Ignorando esta lecciones, la propuesta de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA, en inglés) de implementar el Sistema Computarizado de Filtrado de Pasajeros (Computer Assisted Passenger Prescreening System II, CAPPS) es un desafío tanto a nuestra privacidad como al sentido común, al exigirles a los pasajeros que dejen de lado los derechos de la Cuarta Enmienda de la constitución de Estados Unidos en el momento de entregar las maletas. CAPPS, por el cual la corporación Lockheed Martin ya recibió $12,8 millones de dólares, supuesta va a clasificar a los pasajeros de las aerolíneas según el riesgo potencial que representan. La historia de viaje de cada persona, las organizaciones a las que apoya, los libros que lee, y hasta el puntaje de sus tarjestas de crédito será analizado y evaluado. Todavía no se sabe quién es más terrorista, si el que paga las tarjetas a tiempo o con atraso.
Afortunadamente la TSA cedió a la amplia oposición del público y redujo la cantidad de información que va a recopilar, pero aún se niega a dar detalles centrales del proyecto.
Quienes están a favor de CAPPS dicen que al sacrificarse la privacidad, la mayor parte de las personas podrán abordar los vuelos más rapidamente, y los agentes del orden podrán entonces concentrarse en los "pasajeros de alto riesgo". De hecho, esta iniciativa podría disminuir la seguridad. Los grupos terroristas podrían usar el mismo sistema de evaluaciones para poder abordar el avión con "luz verde", sin que nadie los revise en el momento más crítico.
¿Entonces cómo nos protegemos de los terroristas en el aire? Bueno, la mejor medida y la que menos afecta a nuestra seguridad es la fortificar las cabinas de los aviones. Y prohibir el uso de cortapapeles en los aviones también estuvo bien, y no afecta nuestra libertad.
Otra medida, la de asegurarse que cada maleta pertenezca a algún pasajero, se puede implementar con un costo cinco veces menor que CAPPS, y sin pérdida de privacidad. Esto ya se hace en algunos aeropuertos del mundo. La maletas no se cargan en el avión si el dueño no está abordo. Y anque esta medida no elimina los ataques suicidas, los ataques de aviones con bombas en maletas no acompañadas fueron los peores de la década d 1980, como lo prueba el caso de Pan Am sobre Lockerbie, Escocia.
Pero en vez de usar esas medidas de precaución llenas de sendito común, el Acta Patriótica 2 de la administración del Presidente Bush incluye pocas medidas que realmente ayudarían a prevenir el terrorismo, y contiene muchas medidas que nos acercan a un estado gobernado por una policía secreta. Cuando el Acta Patriótica 2 se filtró al público en enero pasado, un portavoz del Departamento de Justicia negó que se tratase de un borrador para la nueva ley. Pero el pasado 5 de junio el Procurador General de Justicia de Estados Unidos, John Ashcroft, le pidió al Congreso que implemente algunas de esas mismas medidas.
El Acta Patriótica 2 va más allá del Acta Anti-Terrorista de 1996 al permitir que las fuerzas de seguridad investiguen a las personas por sus actividades políticas, aunque no haya evidencias de crímenes. De hecho, permite que la CIA y el FBI nuevamente se infiltren en grupos de activitsas, una práctica que se había declarado ilegal después de numerosos y sistémicos abusos de poder.
Esta propuesta podría dejar sin efecto los elementos claves del Acta de Libertad de Información (FOIA, en inglés), que no le permite al gobierno tener secretos, al menos que realmente exista una amenaza a la seguridad. Entre otros problemas, al aumentar los secretos, el Acta Patriótica 2 aumenta nuestro riesgo de perecer en una catástrofe química o en un accidente nuclear, al quitarnos el derecho de informarnos sobre toxinas, derrames y explosiones en nuestras comunidades.
Las compañías químicas son responsables por decenas de miles de toxinas que cada año se derraman en Estados Unidos, y esos son solamente los incidentes que se dan a conocer. Según la Agencia de Protección Ambiental (EPA, en inglés), cada una de más de 120 plantas químicas podría matar a millones de personas en caso de ataque o accidente. La difusión pública de esta información y el interés de los residentes del área son importantes salvaguardas para esos incidentes no sucedan.
Pensemos en lo que pasó con Union Carbide (ahora Dow Chemical) en Bhopal, India, una catástrofe que mató más perosnas que cualquier acto terroristas. Las muertes resultados de peligros descuidos, hechos concientemente, por una corporación, más interesada en ahorrar dinero que en las medidas básicas de seguridad, más la falta de información por parte del público. Es la misma situación que crearía el Acta Patriótica 2.
Un ataque a una planta química o nuclear en Estados Unidos podría matar a millones de personas, pero las medidas de seguridad en esas plantas han mostrado que no pueden prevenir ni siquiera ataques ficticios. La mejor manera de reducir la vulnerabilidad a un ataque es tener más inspectores y más guardias de seguridad. Pero las compañías químicas rechazaron esta medida el año pasado. Y aún peor, el Congreso parece que quiere reactivar la construcción de plantas nucleares, con un subsidio federal de $16.000 millones de dólares.
Si queremos mejorar la seguridad, ¿por qué todavía no hay explicaciones de cómo las medidas de inteligencia que tendrían que haber llevado a investigar a varios de los atacantes del 11 de septiembre se dejaron de lado o no fueron tenidas en cuenta? Cuando se desintegró el trasbordador espacial Columbia, las investigaciones comenzaron inmediatamente. Pero pasó un año antes que comenzasen las investigaciones oficiales del 11 de septiembre, y con un presupuesto que era 90 por ciento menos que el de Kenneth Star tenía para investigar al ex presidente Clinton.
Entonces, ¿por qué seguimos discutiendo si hay que sacrificar nuestros derechos y garantías?
Russ Feingold, el único senador que se opuso al Acta Patriótica, dijo lo siguiente: "Algunos de mis colegas me dijeron que yo tenía razón, pero que se sentían obligados a votar a favor de esa ley". Su comentario se asemeja a una entrevista con el dirigente nazi Hermann Goering, durante el juicio de Nuremburg, después de la Segunda Guerra Mundial: "Siempre se puede hacer que la gente haga lo que los líderes quieran. Todo lo que hay que hacer es decirle a la gente que están siendo atacados, y denunciar a los pacifistas como anti-patrióticos". Goering seguramente apreciaría el valor intimidatorio de un título como Acta PATRIOTICA DE ESTADOS UNIDOS.
Ahora más que nunca debemos resistir nuevas erosiones de nuestra libertad y prohibir investigaciones que se basen solamente en las actividades políticas, la raza o cualquier otro motivo, sin que haya pruebas concretas de actividades criminales. Al hacerlo, nos aseguraremos que los recursos de las fuerzas de seguridad se usen de la manera más efectiva, la de perseguir a los criminales, y no la de suprimir a los disidentes.
El defender nuestra Consitución no disminuye nuestra seguridad. Por el contrario, la aumenta.
Jeff Milchen dirige ReclaimDemocracy.org, una organización sin fines de lucro con la meta de transformar el sistema y devolverles a los ciudadados la autoridad sobre las corporaciones, revitalizando la democracia en Estados Unidos.
Traducción por Francisco Miraval y Project Vision 21. Denver, Colorado. newsandservices.com


